sábado, 1 de agosto de 2015 | By: Lau

Capítulo 20 - A Dos Pasos del Infierno

Entrada rápida para dejaros el siguiente capítulo de A Dos Pasos del Infierno, ¡espero que os guste!

¡Buenas noches! ¡Namasté!


Capítulo 20



-Adelante, besaros, no os cortéis, yo espero…
Obviamente, Neutro había vuelto a pillarnos.
Al día siguiente estábamos castigados, Neutro nos había metido en una habitación que solo contenía una mesa y un estropeado sofá junto con todos nuestros apuntes y más hojas en blanco. Sus exactas palabras fueron: “A ver si empezáis a recordar ya y dejáis de hacer tonterías, que me tenéis harto.” Obviamente estaba enfadado, muy enfadado. Según Sandro era realmente difícil enfadar a un Neutro, pero nosotros lo habíamos conseguido, según él era todo un logro.
En lo que iba de día ninguno de los dos mencionamos lo que había ocurrido, o amenos, lo que podría haber ocurrido la noche anterior de no haber sido interrumpidos, incluso evitábamos mirarnos durante más tiempo del necesario, la situación se me hacía extraña, el hecho de que él intentara besarme y de que, bueno, de que yo también quisiese hacerlo, eso era lo peor, lo que no me cabía en la cabeza, durante ese lapso de tiempo quise probar sus labios, quise sentirlos de verdad pero, de haberlo besado, ¿qué habría ocurrido? ¿habría sentido algo?
-Carina, ¿estás ahí?- Sacudí la cabeza, Sandro me miraba fijamente, casi como si pudiese oír lo que pensaba y, de haber podido, me habría sonrojado.
-Sí, sí, perdona, ¿por donde íbamos?- Me aclaré la garganta, para ganar seguridad.
-Río de Janeiro.- Sandro agarró el bolígrafo que reposaba detrás de su oreja y lo sujetó entre el pulgar y el índice, listo para escribir, me estiré y agarré un taco enorme de apuntes.
-¿No lo habíamos hecho ya?
-Sí, lo hicimos, pero creo que deberíamos redactarlo de nuevo y así repasarlo.
-Sinceramente, lo veo una estupidez-dije lanzando el taco de apuntes sobre la mesa, que se desperdigaron por toda ella- los primeros indicios que tenemos de la maldición son de aquel día en el parque.
-Por eso debemos volver muy atrás.
-Que por cierto, aquel día me pusiste los vaqueros grises perdidos.- Me miré las manos, incluso aquel día me parecía lejano y ya notaba que mi memoria fallaba, el cuerpo me pesaba y cada vez se me hacía más difícil separar incluso las alas, era como si cada vez me estuviese volviendo más humana, cuando lo que en realidad significaba era que nos quedábamos sin tiempo.
-Azules.
Alcé el rostro.
-¿Qué?
-Tus pantalones, aquel día, no eran grises, si no azules.- Apretó los labios y clavó sus ojos azules en los míos, eran unos ojos tristes, que hablaban por sí solos, pero yo no necesitaba que me hablasen, sabía que era exactamente lo que sentía, nuestro vínculo físico se había vuelto increíblemente fuerte. Sabía que todo estaba a punto de acabar, que no habíamos obtenido nada y que, impotentes, tendríamos que ver como nuestras vidas, largas, desaprovechadas e incompletas, se extinguían. Y aquello era demasiado para mí.
Me levanté y sin motivo alguno llevé las manos a la mesa, las deslicé por su superficie, haciendo que las cientos de hojas volasen por los aires para después caer al suelo como suaves y delicadas plumas. Sandro se mantenía imperturbable, sin saber que hacer.
Hasta que empecé a chillar.
Él se levantó e intentó agarrarme, pero yo me resistía, pataleaba y le pegaba mientras las lágrimas inundaban mi rostro.
-¿Pero qué…?-Neutro abrió la puerta y sin deberlo ni quererlo me abalancé sobre él. Esperaba que amenos se asustara y retrocediera, pero no se inmutó, no se movía, simplemente permanecí ahí de pie con cara de incredulidad, pero antes de que pudiera siquiera tocarle…
-¡Carina, no!- Sandro me agarró por los hombros, tirando de mí.-¡No le toques!- Me empujó contra su pechó y me derrumbé, y él conmigo. Lloré, lloré y lloré mientras Sandro me acariciaba el pelo y yo escondía la cara en su pecho. Cuando me hube tranquilizado un poco miré por el rabillo del ojo, Neutro ya no estaba.
-Nunca debes tocar a un Neutro.
-Lo se, lo siento, lo siento, no se que me ha pasado.- Y ya estaba avisada, nunca, bajo ninguna circunstancia se debe tocar a un Neutro, quien ose hacerlo acabará desintegrado, convertido en mero polvo. Este sistema no era más que un mecanismo de defensa para proteger a la raza de cualquier amenaza, tanto de ángeles como demonios.
-Tranquila, yo he estado a punto de hacerlo miles de veces.
Hice un amago de lo que intentó ser una triste sonrisa, él colocó su dedo índice bajo mi barbilla para hacerme alzar el rostro.
-Carina, todo va a salir bien- me limpió las lágrimas que aún humedecían mi rostro.- Te lo prometo.
-Tiene gracia- dije intentando de nuevo esbozar una sonrisa- aún recuerdo cuando dijiste exactamente eso aquella noche, en Roma.
Sandro se separó de mi, mirándome con extrañeza, obviamente confuso. Se tomó su tiempo para reflexionar antes de volver a hablar.
-Carina, nunca dije nada de eso cuando estuvimos en Roma.
Ahora era yo la que estaba confusa. Hice memoria.
-Pues claro que sí- insistí- se me enganchó el vestido y me eché a llorar, ¿lo recuerdas?
Ambos callamos y nos detuvimos a pensar un largo rato hasta que finalmente nos miramos con los ojos iluminados por la emoción y, sin necesidad de que ninguno de los dos dijese nada nos pusimos en pie y salimos corriendo de la habitación.
Recorrimos toda la casa, yo delante y él detrás, hasta el salón, donde Neutro estaba sentado en su viejo sofá celeste leyendo un libro, también viejo. Allí todo era viejo.
-Roma.-Dijimos al unisono, jadeando por la carrera pero con una sonrisa de oreja a oreja dibujada en el rostro. Neutro cerró el libro con tranquilidad y lo colocó a su lado, a continuación entrelazó los dedos de sus manos, sonrió y dijo:
-Parece que el berrinche a servido de algo. Empezáis a recordar.

-Bien, ahora sí puedo deciros a donde debéis ir.
Sandro y yo le mirábamos expectantes y nerviosos, parecía que después de todo podríamos intentarlo, quizá todo el tiempo que habíamos empleado no había sido en vano.
-Debéis ir a donde el Cielo se toca con la Tierra.
Se me cayeron los hombros al igual que las mejillas, borrando cualquier signo de felicidad que podría haber habido en mi rostro.
-¿Perdón? ¿Pero qué clase de ayuda de mierda es esa? ¿Dónde el Cielo se toca con la Tierra? ¿Estás de broma? Tienes que estar de broma. ¿Tanto esfuerzo para esto?- Me acerqué a él, desafiante, y para variar me miraba, impasible.- Te juro que si pudiera tocarte te…

-Se donde debemos ir.- Me interrumpió Sandro, me volví para mirarle, extrañada.- Al lugar donde el Cielo se toca con la Tierra.- Iba a reprocharle cuando continuó.- Al Vaticano.
miércoles, 29 de julio de 2015 | By: Lau

¡De vuelta! - Capítulo 19 A Dos Pasos del Infierno

Lo se, lo se, han pasado ¿cuánto? ¿tres años mas o menos? Se que he estado más que desaparecida pero he de decir que ha sido por un buen motivo y es que los estudios ocupan prácticamente todo mi tiempo durante el invierno y que en verano solo quiero descansar.

Pero estos días he releído algunas entradas del blog y me he dado cuenta de que muchas de vosotras aún os pasáis por aquí y he recibido algunos emails (que por fin he contestado) pidiéndome que vuelva a publicar, así que me he dicho ¿por que no? Y aquí estoy.

Supongo que todas os estáis preguntando que pasó con la publicación de A Dos Pasos del Infierno, ¿se publicó? ¿lo publicarán? Pues he de deciros que por desgracia no, el tema de la publicación requería demasiado tiempo y atención que yo no me podía permitir así que se quedó en tan solo un proyecto. ¿La buena noticia? Que voy a seguir subiendo capítulos para que podáis acabar de leer la historia.

Por desgracia cambié de ordenador y perdí los últimos capítulos, pero tranquilas, me acuerdo de gran parte de las cosas y voy reescribirlos.

Así que, sin mas dilación aquí os dejo el siguiente capítulo de A Dos Pasos del Infierno.

Se que habéis echado de menos a Sandro ;)

PD: Le he hecho un cambio de look al blog, ¡espero que os guste!


Capítulo 19


Sandro abrió los ojos, tenía toda la cara llena de harina, me lanzó su mirada asesina, yo reí, aún me quedaban restos de harina en la mano así que decidí restregarla por la única camiseta azul que le valía de Neutro. Él, tranquilamente, miró su camiseta sucia para después volver a alzar la vista.
-Si yo fuera tú empezaría a correr.- Volví a reírme antes de girarme para comenzar a correr alrededor de la mesa. Sandro me seguía, no sabía qué era lo que planeaba tirarme por eso yo me preocupaba de correr por toda la cocina.
En un momento dado volví a mirar hacia atrás, el ángel ya no me seguía, era obvio que no podía haber ido muy lejos pero en cuanto volví a darme la vuelta un ola de harina me cayó sobre la cabeza.
Sandro estaba delante de mí, sujetando el saco de harina vacío sobre mi cabeza, abrí la boca y me miré; estaba toda cubierta por una capa blanca, Sandro soltó una carcajada.
-¡Qué pastel tan apetitoso!
Rápidamente agarré tres huevos de los que nos habían sobrado y le lancé uno de ellos, él lo esquivó y el huevo fue a parar a la puerta de unos de los armarios. Yo ya preparaba el siguiente huevo cuando vi un mar de leche volando en mi dirección, me aparté como pude y sin dudarlo le lancé el segundo huevo que le dio en pleno pecho y casi en el acto un bola de chocolate líquido me golpeó el hombro.
En lugar de preocuparme por la mancha encontré con la mirada un bote de salsa de tomate que habíamos sacado encima de la encimera, corrí en esa dirección y Sandro hizo lo mismo, pero cuando ambos llegamos y yo estiré el brazo para agarrar el bote él me agarró y me puso contra la nevera, apretando su cuerpo contra el mío.
Ambos respirábamos entrecortadamente y nuestros rostros estaban muy cerca, tanto que nuestras narices se tocaban, Sandro agarraba el brazo con el que iba a coger el bote, de modo que levanté la otra mano para tocar su rostro y lentamente avancé hasta tocar su cabello, sentía algo en mi interior, algo que probablemente era emoción, él bajó la mano hasta colocarla sobre mi espalda, lo miré a los ojos y sonreí antes de que él pudiera decir o hacer algo me acerqué más a él y le partí el huevo sobre la cabeza.
Cerró los ojos y me soltó, llevándose las manos a su cabello dorado, ahora lleno de clara de huevo, la yema cayó a sus pies cuando inclinó la cabeza, solté una carcajada.
-Eres…-comenzó.
-¿Adorable?
-Iba a decir irritante.
-Pero si no te me puedes resistir,-dije, provocándolo- no hacías más que ponerme ojitos de melocotón. Reconócelo, te morías por besarme.
-Nunca.-Sonrió y yo estiré los labios y empecé a lanzar besitos ruidosos al aire.
-¡Carina, Carina! ¡Bésame, por favor!
-Te voy a…-Sandro salió corriendo en mi dirección y antes de que pudiera reaccionar me agarró, ambos resbalamos con los huevos y la harina y caímos al suelo.
El cayó sobre mí, debido a los efectos de la maldición noté su peso sobre mis costillas, dolía. Él se dio cuenta, se movió hasta que yo quedé sobre él. Le miré, esta vez no había huevo y no eran solo sus labios los que pedían algo a gritos.
-¿Pero qué coño…?
Nos giramos, Neutro estaba en el umbral de la puerta.

Me giré otra vez sobre la cama, el hecho de que determinadas posiciones se me hicieran incómodas seguía haciéndoseme raro. Miré por la ventana, la luna iluminaba toda la habitación con un tenue resplandor plateado, estar encerrada en esa casa se me hacía cada vez más pesado, yo estaba acostumbrada a hacer lo que quisiera y cuando quisiera sin tener que pedirle permiso a nadie.
Me apuntalé sobre los codos y continué mirando por la ventana, las estrellas se veían un tanto lejanas, nada que ver con la de veces que las había visto cuando dormía en cualquier sitio con Sandro. Miré a la puerta cerrada y después otra vez por la ventana, Neutro nos había castigado después de habernos hecho limpiar toda la cocina, sonreí y me levanté.
El pasillo estaba a oscuras y mi vista empezaba a ser algo más humana de lo normal pero sabía de sobra donde estaba la habitación, mientras atravesaba el pasilla pensé en la suerte que tenía que el suelo fuera de moqueta ya que no hacía ruido cada vez que daba un paso. Cuando llegué me detuve frente a la puerta de madera blanca, posé la mano sobre el pomo y lo hice girar.
El interior era exactamente igual que mi habitación y estaba iluminado de la misma manera, tan solo por la luz nocturna. Sandro estaba tumbado en la cama sobre un costado, mirando al otro extremo de la habitación y al parecer dormido, me acerqué lentamente por la espalda y agaché la cabeza hasta casi rozar la suya.
-Ya no eres tan silenciosa como antes.- Alcé la cabeza y Sandro se giró, mirándome con esa sonrisa picarona en el rostro.- ¿Qué haces aquí?
-No podía dormir.-El ángel se sentó y me miró, preguntándome con los ojos.-Estoy harta de estar encerrada.
-Bueno, ¿y qué quieres hacer?-Sandro se encogió de hombros.
-Salgamos.
-¿Salir?-Se acercó a mí como si hubiese sugerido secuestrar al presidente de los Estados Unidos.-Neutro nos mataría.
-¿No lo hace eso más divertido?
El ángel se lo pensó un par de minutos, rascándose la cabeza y yo empecé a impacientarme, así que decidí acelerar el proceso.
-No me digas que le tienes miedo a Neutro, creía que tú eras de los que se saltaban las normas, ya sabes, un ángel rebelde.
-Voy a pasar por alto ese comentario y voy a ir contigo, pero solo porque también estoy harto de estar aquí metido.
-Bien, vámonos pues.
Como ambos habíamos descansado lo suficiente decidimos salir por la ventana y atravesar una corta distancia sobrevolando los tejados de las casas, todas iguales por cierto, eso sí intentamos que nadie nos viese. Cuando empezamos a notar el cansancio decidimos volver a casa, pero no a la habitación.
Descendimos despacio y los dos nos sentamos sobre las tejas marrones y nos posamos sobre ellas de forma delicada, intentando no hacer demasiado ruido ya que, si Neutro se despertaba, la charla estaba asegurada.
-¿Crees que algún día recordaremos algo?-Le dije a Sandro mientras observábamos la pequeña ciudad.
-Bueno, ya hemos recordado algunas cosas útiles.-Le miré alzando las cejas.
-Me refiero a algo que nos lleve a alguna parte.
Él suspiró y volvió la cabeza de nuevo, hacia el oscuro horizonte y yo hice lo propio, nos dedicamos a observar los tejados de las casas una vez más, la luna los alumbraba volviéndolos de un color casi plateado, casi parecía un mar de plata, donde las tejas eran las olas y las chimeneas el lugar donde éstas rompían.
-Últimamente tengo el alma en los pies.-Dijo Sandro, estirándose. Yo bajé la vista hasta mis manos.
-Supongo que eso es lo que nos diferencia, ¿no? El alma.
Sandro se acercó un poco a mí, colocó su dedo índice bajo mi barbilla para alzarme el rostro y así mirarme a los ojos.
-Daría mi alma con tal de volver a enamorarme.
No aparté, la mirada, no pude, y no fue únicamente porque su contacto me lo impidiese, era como si sus ojos supiesen ese significado oculto que guardaban sus palabras.
Se acercó un poco más, nuestras narices se rozaban y nuestros alientos ya se mezclaban. Estábamos muy cerca.

Quizá demasiado cerca.
domingo, 23 de octubre de 2011 | By: Lau

El final de Secretos a Gritos

Tranquilos todos, solo quiero informaros de que la historia llegara hasta los 19 capítulos. Ademas pienso añadir un epilogo, asi que tomadoslo con calma. Respecto a lo de las fotos algunos de mis amigos están de acuerdo asi que pronto podréis ponerles cara a los personajes de la historia.
Nada mas por el momento, acompañando a la entrada os dejo una foto, en ese papel bien doblado y con el titulo de Secretos a Gritos se encuentra el final de la historia, todo lo que pasara de aqui en adelante.
¡Espero que estéis tan ansiosos como yo por que este ya publicado en el blog!
¡Buen Karma!




sábado, 22 de octubre de 2011 | By: Lau

Capítulo 15- Secretos a Gritos

Increible, ¿verdad? Es el segundo día que subo un capítulo, parece que la cosa va bien. Hoy queria proponeros algo, sabeis que los personajes de esta historia son reales, ¿no? Pues me gustaría saber si querríais ver como son Ali, Elena, Andreu etc en la realidad, ya que si quereis, con su permiso, pordia subir algunas fotos. ¡Opinad!
Y sin mas preambulos, vuestro capítulo, ¡buen Karma!


Capítulo 15- Secretos a Gritos
Lunes, otra vez. Ali esta fatal, Andreu no para de preguntar que le ocurre, Jesper esta mas introvertido que nunca, los exámenes están al caer y solo quedan dos semanas para mi cumpleaños y aun no se lo que voy a hacer. Aunque ese, claro esta, es el menos de mis problemas ahora mismo.
-Laura, ¿podrías repetir la ultima palabra que he dicho?- El profesor de química me mira tras sus gafas antiguas con su ojo de cristal, es la típica descripción de científico loco, tiene tendencia a gritar y a hacer gestos exagerados, según el, para despertar nuestras mentes. Esta como una cabra.
-¿Frecuencia?-El sonríe.
-Buen intento, pero no. A ver si prestamos mas atención.- La verdad es que el hecho de que el profesor de química me de un aviso me importa bastante poco en estos instantes.

A la hora del patio estamos los de siempre en nuestra escalera privada, Elena habla efusiva y atropelladamente mientras todos la escuchan, yo sin embargo, me he acomodado entre los brazos de Jesper para pensar, este se inclina ligeramente hacia a mi y pega sus labios a mi oreja para después susurrar:
-No se que es lo que te preocupa, pero tranquila, todo saldrá bien.
Aprieto los labios, y antes de que pueda contestar Andreu se asoma por encima de nuestras cabezas.
-¿Alguien ha visto a Ali?- El nos observa mientras todos le damos la negativa con la cabeza y antes de que nadie pueda decir nada me levanto.
-Voy a buscarla.
-Voy contigo.- Andreu me agarra del brazo, la retenerme.
-No, será mejor que te quedes.- Y entonces miro a mi amigo, quien me devuelve una mirada intranquila y triste, esta preocupado, debe de pensar que ha hecho algo mal o bien que a Ali le ocurre algo horrible. Bueno, una de esas cosas es cierta.
-Andreu, tranquilo.- Le doy un apretón en el brazo y dibujo una sonrisa en mi rostro, lo que parece funcionar ya que me suelta el brazo y se sienta junto a Jesper.
Busco a Ali por los pasillos, entre la multitud, en nuestra clase, en la biblioteca, pero no esta. Entonces se me ocurre algo; el baño.
Miro uno por uno hasta que al final las veo, las Converse de Ali, son inconfundibles, negras, altas, gastadas y tienen una pequeña rotura en la parte derecha.
-¿Ali?-Se hace el silencio.
-¿Lau?- Una chica sale de un cubiculo cercano y se va, no queda nadie mas en el baño.
-Si, soy yo, anda, abreme.- En un par de segundos la puerta se abre y mi amiga esta al otro lado con la cajita del  test en la mano.
-Iba a hacermelo- me dice- pero no he podido.
-Tranquila- le quito la caja con delicadeza- hagamos una cosa, este no es el mejor lugar para hacerlo asi que cuando llegues a casa quiero que hagas el test, pero pensando que lo haces por seguridad, por que no estas embarazada, y luego quiero que me llames, ¿de acuerdo?
-De acuerdo.- Ella asiente y yo me agacho para meter la caja en su mochila y después tendersela.
-Bien, ahora vamos, Elena esta contando otra vez la historia de la botella.
-¿Otra vez?- Ambas nos reímos, intentando almenos buscarle algo positivo al asunto.

Suena el timbre y la multitud se difumina, yo me tomo mi tiempo mientras recojo mis cosas para después cerrar la clase cuando todos se han ido. Jesper tiene matemáticas a ultima hora con casi todos los demás, por lo que me estará esperando fuera.
Salgo buscando a Ali con la mirada para hablar una vez mas con ella antes de que averigüe lo de su embarazo, pero no la veo, ni a ella ni a Andreu. Sin embargo Jesper me esta esperando en nuestra esquina habitual. Me acerco hasta el y cuando llego me tiende el casco de la moto para llevarme a casa. Pero no me deja cogerlo.
-He pensado que podíamos ir a algún sitio.- Me dice sonriendo.
-Jesper, es lunes, tengo que estudiar, y tu también.
El se acerca a mi y agarrando me por la cintura me atrae hacia si hasta juntar su frente con la mía.
-Por favor.- Quizá sea el hecho de que llevamos casi cuatro meses saliendo lo que haga que Jesper conozca mis puntos débiles.
-Esta bien, pero volvemos pronto a casa.- Jesper me da un beso en los labios y me pone el casco, ha continuación se sube al vehículo para ponerse el suyo y arrancar.
-¡Prometido!
Me subo tras el y la moto sale disparada.
A medida que recorremos el camino este me suena mas y mas, vamos hacia las afueras, se donde me esta llevando.
Poco después la moto se detiene y nos bajamos, a solo unos cuantos metros esta ese enorme árbol, el árbol donde Jesper y yo nos dimos nuestro primer beso, nuestro árbol. Ambos nos acercamos cogidos de la mano y nos acomodamos bajo el.
Nos pasamos el tiempo en silencio, y yo no paro de pensar en que debería estar estudiando, eso es algo que a Jesper parece no importarle, es tremendamente inteligente, le he visto hacer cálculos mentales increíbles y mencionar hechos históricos que yo apenas conozco. Sin embargo en el instituto saca cincos o seises.
-Ali no esta bien, ¿verdad?- La voz de Jesper me saca de mis pensamientos, niego con la cabeza.- Y si ella no lo esta, tu tampoco.
Ni siquiera tengo que responder a eso. El silencio se asienta de nuevo, hasta que pienso en algo.
-Jesper, ¿que es lo que te han contando sobre ese chico?
-¿Que chico?- Trago saliva.
-El que murió, Xisco.
-Bueno, todos dicen que se llevaba bien con todo el mundo, excepto con Andreu claro, que Ali y el eran la pareja perfecta, y que su muerte conmociono a todo el mundo.
-¿Como murió?
-Nadie se cree la versión oficial. Supuestamente se cayo por un barranco mientras hacia snowboard en el viaje de estudios, pero todo el mundo asegura que Xisco era muy bueno y que era imposible que se cayese en un dia en el que ni siquiera había niebla.
Reflexiono, eso era cierto, muchos equipos de competición habían intentado fichar a Xisco, era mas que bueno. Sin embargo, lo que nadie sabe es que hay un testigo anónimo que vio como empujaban a mi hermano, como lo asesinaban. Lo que nunca sabré es quien y por que.
-Jesper, ¿por que te importa tanto ese chico?
- No es que me importe, simplemente todo me parece estraño y siento curiosidad, es decir, se hizo un funeral solo para la familia, nadie ha visto nunca a la familia de Xisco, ni siquiera Ali, era muy reservado. No se, me parece extraño.
-Yo siento lastima por su familia. Y por el.
Jesper me alza el rostro con su dedo indice para que le mire, después recorre la curvatura de mi mandíbula con sus dedos.
-Creo que Xisco esta en lugar increíble ahora mismo. Y que, si te hubiese conocido, te hubiera querido casi tanto como yo te quiero ahora.
Entonces me besa y yo cierro los ojos, intentando que las lagrimas no se me derramen por el rostro, Jesper me susurra una y otra vez que me quiere y yo, incapaz de articular palabra le correspondo con besos. Entonces suena mi movil.
Me estiro para rebuscar entre mi mochila y miro el numero.
Es Ali.
viernes, 21 de octubre de 2011 | By: Lau

Capítulo 14- Secretos a Gritos

Creo que voy a dejar de decir que voy a subir más que nunca, a ver si es verdad. No es un capítulo muy largo pero espero que lo disfrutéis y en cuanto pueda subiré el siguiente.
A propósito,  estoy decidiendo cuanto va a durar esta historia, podéis sugerir, ¿dos capítulos? ¿tal vez tres o cuatro? ¡Decidme!

Capítulo 14- Secretos a Gritos
Miro al techo de nuevo con el teléfono en la mano, tengo que llamarla. Estoy segura de que el tema me altera a mí casi tanto como a ella. Le había prometido a Ali que no le contaría nada a nadie de lo que había pasado, de modo que no puede contar con ninguna otra ayuda que la mía, que no es mucha.
La conversación fue mas o menos así:
-¿Como que estás embarazada?
-No se si lo estoy.-Dijo ella, mordiéndose el labio inferior para que no le temblase.- Creo que podría estarlo...
- Pero Andreu y tu, ¿habéis...?
El modo en el que agachó la cabeza me contestó a la pregunta. En aquel momento se la veía pequeña y asustada, como a una niña, me acerqué y la rodeé con mis brazos para después dejarla llorar.
-Tranquila-le dije mientras le acariciaba el pelo como a ella le gusta- todo va a salir bien.
Marco su número, suena dos veces hasta que descuelga el teléfono.
-Hola Lau.
-Hola, ¿como estás?
-Bien, supongo.- Aprieto los labios, odio esta situación. Mañana tenemos que volver al instituto y no creo que pueda disimular lo mal que está.
-Ali, creo que debes decírselo a Andreu.
-Laura, ya hemos hablado de esto, no quiero decírselo.- Me pienso si llevarle la contraria, pero creo que en el estado en el que está no sería una buena idea.
-De acuerdo, pero amenos hazte el test.
-Es que, no me veo capaz. No...-Hace una pausa.- No quiero saberlo.
-Pero tienes que saberlo, Ali.- Se hace el silencio y yo pienso.- Mira, hagamos una cosa, espérame en tu casa, yo compraré el test e iré para ahí. ¿De acuerdo?
-Vale.

Media hora más tarde estoy ahí, con la bolsita de la farmacia en la mano, la farmacéutica me ha echado la típica mirada de: "Esta juventud de hoy en día, arruinando su vida tan jóvenes." Ni me he molestado en decirle que no era para mí.
Llamo al timbre y Ali me abre.
-Mi madre no vendrá hasta las ocho, pasa.
Cuando cruzo el umbral ella me abraza y yo hago lo propio, no es una situación fácil, y menos para ella.
Ambas nos sentamos en el baño, saco la caja de la bolsa y se la tiendo, ella la mira con recelo, dudando.
-Ali, tienes que saberlo.
-Pero, ¿y si lo estoy?
-¿Y si no lo estás?- Ella baja la cabeza, nada convencida.- Ali, si lo estás buscaremos una solución, ¿vale?
Pero ella sigue con la cabeza gacha, suspiro y dijo la caja en su armarito. Me siento a su lado.- Tranquila, tómatelo con algo de calma.
Ella asiente.
-Gracias Lau.- Le doy un apretón en los hombros y miro el reloj, tengo que irme.
-Ali, he de irme, tu tranquila, cuando estés preparada haz el test, ¿vale? Te veo mañana.

-¿Qué has hecho hoy?
-He ido a casa de Ali, ha pasar la tarde.- Jesper está al otro lado del teléfono mientras realizamos nuestra llamada de fin de semana habitual.
-Andreu dice que desde volvimos de la feria esta rara.
-¿Si? A mi no me lo parece.- Trago saliva, mentir se me da fatal.
-Dice que no le coge el teléfono y que cuando lo hace apenas dice nada, está preocupado.
-Mañana hablaré con ella. Y tú, ¿como estás?
-Yo bien. Tengo que volver a pedirte disculpas por lo que pasó.
-No lo hagas, por lo único que deberías hacerlo es por no contarme lo que había pasado.
-Y por más cosas, creéme.- Me muerdo el labio inferior, quizás sea el mejor momento para preguntarselo.
-Jesper- digo- he de preguntarte algo.
-Lo que quieras.
-Encontré una foto en mi camarote el día en el que estuviste ahí, la dejaste sobre la mesita. Era la foto del chico que murió, Xisco. ¿Qué hacías con ella?
Se hace un silencio durante uno, dos y tres largos segundos.
-No entiendo.
-¿De donde la sacaste?
-La encontré en la cama de Ali, solo la estaba mirando, había oído hablar mucho de él.
-¿Ah, si?
-Sí, todo el mundo en la clase me ha contado algo sobre ese chico, ¿por que me lo preguntas?
-No lo sé, solo era curiosidad.
La conversación se vuelve incómoda.
-Bueno, te veo mañana.
-Laura.
-Dime, Jesper.
-Te quiero.
-Yo también te quiero.
-Acuérdate siempre de eso, de que te quiero.
Y entonces cuelga, dejándome con la duda en los labios.
lunes, 26 de septiembre de 2011 | By: Lau

Capitulo 13- Secretos a Gritos

Lo se, lo se, tenéis todo el derecho del mundo a odiarme y desear matarme. Se que prometí que estaría más tiempo por aquí y no he dado señales de vida, pero ahora sí, para compensaros os dejo aquí el siguiente y tan esperado capítulo de Secretos a Gritos, espero que lo disfruteis y volvais a engancharos a la historia.
Por cierto, hoy mismo voy a enviarles un correo a Alina y a Lydia con una pequeña noticia para el Club de Fans de A Dos Pasos del Infierno , asi que espero que os paseis por ahi.
¡Buen Karma!

Capítulo 13- Secretos a Gritos

Es el segundo día de feria, y las cosas han cambiado mucho, ahora no hay malos rollos entre los del grupo, todos nos sentamos en la misma mesa para desayunar, comer y cenar, trabajamos en equipo en el estand y pasamos todo nuestro tiempo libre todos juntos.
-Laura-Elena me agarra del brazo mientras salimos del comedor todos juntos, me retiene a la cola del grupo.-Tengo que hablar contigo.
Jesper se gira para mirarnos y yo le hago una seña para que siga al grupo. Yo me siento en una de las sillas de la terrza que hay junto la piscina y miro a Elena, que se sienta a mi lado.
-Dime, ¿que ocurre?
-He hablado con Epi-me dice, yo asiento, invitándola a contarme más- le he dicho que no quiero estar con él, que ya no, que no soy un juguete con el que pueda jugar.
-Me parece bien.-Sonrío, y ella lo hace también, reflexiono un instante.-Esto no tendrá que ver con otro chico, ¿verdad?
Elena alza las cejas y se levanta de la silla, caminando hacia la sala comun, donde ha desaparecido el resto del grupo, inmediatamente la sigo.
-¡No me puedes dejar asi!
-Oh, ¡por supuesto que puedo!-Entramos en la sala comun, hay una enorme tele de plasma en el medio y el dueño del mando está haciendo zapping, distingo a Jesper en un sofá, hay un hueco a su lado, de modo que le lanzo una mirada asesina a Elena mientras se va a sentar con Irene y yo me siento al lado de Jesper.
-¿Va todo bien?-Me dice, yo asiento.
-Todo perfecto.-No le he preguntado nada sobre la foto de mi hermano, aun, pienso esperar al día siguiente, cuando volvamos a casa, cuando prometió que me lo iba a explicar todo, debo tener paciencia.
El zapping pasa por un canal donde hay un partido de fútbol y todos protestamos cuando lo pasa de largo, de modo que vuelve atrás y lo deja.
-Tss, chicos.- Elena nos reclama haciéndonos un gesto con la mano para que nos inclinamos y nosotros respondemos.-Hay fiesta.
-¿Fiesta- Decimos Jesper y yo al unísono.
-Shhh.-Elena exagera el gesto y nosotros contenemos la risa.-Sí, fiesta en nuestra habitación, ya hemos avisado a los demás, cuando acabe el partido nos vamos cada uno a nuestra habitación, para que el tutor no sospeche, y cuando se duerma nos reunimos.
-Perfecto, pues nos vemos ahí.- Dice Jesper.
-Espera, Jesper, resulta que eres el que aparenta ser más mayor y...
-Alcohol, ¿no?-Él se ríe y Elena asiente.-De acuerdo, ya voy.
-Te acompaño.-Digo mientras me levanto.
-Cariño no es por nada pero si te ven estoy seguro que ya no nos venden.
-¿Me estás diciendo que parezco una niña?-Él se rie y me besa.
-Exacto.-Para a continuación darse la vuelta e irse.
La siguiente media hora me la paso sufriendo por el partido, pero finalmente nuestro equipo gana y todos fingimos irnos a la cama por que mañana volvemos a casa, Jesper aún no ha vuelto, pero no me preocupo, le veré en la fiesta.
No llevo ni quince minutos en la habitación cuando ya se empieza a armar jaleo, la gente empieza a llegar, cargados de bolsas llenas de comida que no se exactamente de donde la han sacado. A Elena se la ve como pez en el agua y de repente alguien conecta un ipod a unos pequeños altavoces, en teoría tenemos dos pisos para nosotros solos así que no debemos preocuparnos.
La gente baila y yo me mezclo entre la multitud, la verdad es que me lo estoy pasando bien, y en el cambio de canción se oye una enorme ovación por parte de todo el mundo, me pongo de puntillas y veo a Jesper cargado con almenos cinco bolsas llenas de botellas de alcohol. 
Me acerco hasta ahí, dentro hay ron, vodka, ginebra y otros licores que soy incapaz de adivinar, cuando por fin se ha deshecho de todo Jesper se acerca y me agarra por la cintura.
-¿Vamos a bailar?
Mientras asiento con la cabeza empieza a sonar "Thanks for the Memories" todo el mundo enloquece, es la canción del viaje, las almenos veinte personas apretujadas en la habitación saltan y retuercen sus cuerpos al son de la musica, el alcohol empieza a correr como el agua y empieza a surtir efecto en casi todo el mundo.
Un par de canciones después alguien para la música, Marc, un compañero de clase, se sube a la cama y levanta en el aire una botella de vodka vacía y grita:
-¡Juguemos a la botella!
Todo el mundo vitorea e inmediatamente la gente se sienta formado un circulo en el suelo, hay todo tipo de quejas por que el espacio es reducido y hay demasiada gente.
-¿Nos escabullimos?- Le susurro a Jesper al oido, al asiente en silencio y me agarra de la mano para dirigirse hacia la terraza.
Salimos y el aire es un tanto fresco, aunque agradable, algo extraño ya que estamos a principios de Diciembre, nadie se ha percatado de nuestra huida así que nos apoyamos en la barandilla y observamos el cielo.
-No creas que lo he olvidado.-Susurra Jesper, yo le miro, confundida.
-¿A qué te refieres?
-Se que te debo una explicación, y se que mañana es cuando te la tengo que dar.
No se que decir, de modo que asiento y vuelvo a mirar al cielo, Jesper se coloca detrás de mi y me abraza.
-Me comporté como un idiota, no,un enorme idiota.- Yo me doy la vuelta y le acaricio la mejilla con la palma de la mano.
-No te preocupes, todos tenemos nuestros días.-Él sonríe y yo hago lo propio.-Anda, volvamos a la fiesta.

Al día siguiente todos estamos sentados en la recepción del hotel, bueno, más que sentados, tirados, la gente tiene ojeras y lleva gafas de sol, otros duermen apoyados contra una pared o tumbados encima de otros. Yo estoy sentada en un sofá encima de Jesper cuando aparece el tutor con una de esas sonrisas suyas que lo único que puede significar es "que bien os voy a fastidiar"
-Buenos días-dice-¿mucha marcha ayer?
-Si soy sincera estuvimos cotilleando hasta la una mas o menos.- Todos nos enviamos miradas furtivas de satisfacción.
-¿De veras? Pues tiene una forma muy extraña de cotillear, señorita.- El tutor coloca una cámara delante de la cara de Elena, yo me inclino para mirar, en la pantalla sale ella, botella de ron en mano y moviendo la cabeza mientras todos a su alrededor ríen, saltan y aplauden. La cara de Elena se convierte en un poema y el tutor se separa de ella.- He encontrado esto esta mañana en una de las mesas del desayuno y contiene fotografías muy interesantes.
Alza la cámara, es la cámara de Ali.

El camarote está silencioso, Irene duerme en la litera de arriba y Elena susurra tumbada en la contigua a la mía.
-Me van a matar, estoy segura de que me matan.
-No te preocupes, nos han castigado a todos, no creo que el tutor vaya a enseñarle a tus padres las fotos.-Elena se da un cabezazo contra la pared.
-Sí pero por el simple hecho de haber asistido a la fiesta, aunque no sepan que la organicé yo, está claro que puedo empezar a despedirme de mi cabeza.-Se lleva las manos al cabello.-Laura, no quiero perder mi cabeza.
Yo me río y miro en la litera que está sobre la mía, aunque se perfectamente lo que hay; nada.
-¿Sabes donde está Ali?
-Ni idea.-Mi amiga se deja caer sobre la cama.- Solo espero que no la pillen merodeando por ahí, ya tenemos demasiados problemas, todos.
-Chicas siento aguaros la fiesta- dice Irene mientras se incorpora torpemente- pero tengo una resaca del quince y quiero dormir un rato.
-No me extraña que tengas resaca-digo- ya te vimos ayer con David dándolo todo.-Elena y yo nos reímos e Irene me lanza un cojín.
-Para tu información no es el cerebro de chorlito que pensábamos, no es solo una cara bonita, estuvimos hablando y el chico no es tonto.
-¿Y de verdad te enteraste de algo?
-Elena, no me hagas bajar ahí por que bajaré y lo sabes.
Mi móvil empieza a vibrar, es la llamada de Jesper.
-Chicas ahora vuelvo, os dejo con vuestro debate sobre la inteligencia de David.
-¿Donde vas?
-Solo tardaré unos minutos.
-Laura...
Antes de que Elena pueda echarme la charla salgo del camarote y corro hacia la cubierta antes de que alguien me vea, tenemos terminantemente prohibido salir del camarote sin permiso, estamos todos castigados, pero yo no puedo perderme la explicación que Jesper me debe, he estado dándole demasiadas vueltas a la foto que encontré de mi hermano.
Jesper me está esperando apoyado contra la barandilla de cubierta, el mar está tranquilo y casi no hace viento.
-Hola.-Digo.
-Hola.-Le miro fijamente mientras me coloco a su lado, en la misma posición que él.
-¿Y bien?
-Mira Laura, esto no es algo fácil de explicar, no es algo de lo que pueda hablar con cualquiera.
-Jesper, yo no soy cualquiera.
-Lo se, y por eso voy a contártelo.-Traga saliva y continúa.-Antes de ayer estuve así contigo por que era una fecha especial, bueno, no se si especial es la palabra, más bien diría horrible o...
-Jesper, suéltalo.-Él me mira, apretando los labios, yo coloco mi mano sobre la suya e intento transmitirle con la mirada que puede confiar en mí.
-Antes de ayer se cumplió el décimo aniversario de la muerte de mi padre.
Me llevo la mano libre a la boca, no se que decir, él aparta la mirada y en ese momento me siento fatal, se lo hice pasar mal mientras el sufría y no tengo excusa, le agarro el rostro, está llorando.
-Jesper, ¿por que no me lo dijiste?-Él intenta articular palabra, pero no puede, de modo que le abrazo lo más fuerte que puedo.- Lo siento, lo siento muchísimo.
-N-no.
-Sí, debí estar ahí, debí saber que algo grave te ocurría.-Hago una pausa y me separo un poco.-Pero prométeme algo-él asiente ligeramente- prométeme que si vuelve a pasarte algo así me lo contaras ¿de acuerdo?
Como toda respuesta se acerca y me besa, y cuando se separa coloca su barbilla sobre mi cabeza y susurra con una voz entrecortada:
-Te quiero.

De vuelta al camarote almenos media hora después oigo algo extraño, como un ligero sollozo, cambio de dirección y doblo la esquina. Sentada en el suelo, con las piernas encogidas hay una chica, su melena morena le cae por los hombros y tiene el rostro escondido entre las piernas, pero no necesito mirarla a la cara para saber quien es. Ali.
-¡Ali!-Corro hacia ella-¿Ali que te pasa?
Mi amiga alza el rostro, tiene los ojos rojizos e hinchados, va a hablar pero le tiembla el labio inferior, de modo que la agarro apresuradamente y coloco su cabeza sobre mi pecho. Le acaricio el pelo hasta que se calma un poco.
-Ali,-le alzo ligeramente el rostro, lo suficiente para que me mire-Ali, dime por favor, ¿que te pasa?
-Laura-el labio vuelve a temblarle pero se contiene-creo que estoy embarazada.
jueves, 14 de julio de 2011 | By: Lau

Capítulo 3- 22 de Junio

¡Ya estoy de vuelta! Siento haber estado tanto tiempo desaparecida pero entre los exámenes finales, el comienzo de las vacaciones y la falta de inspiración no he tenido la oportunidad de pasarme mucho tiempo por aquí. Pero ahora que he vuelto os informo que pienso empezar a subir capítulos como una loca así que poneros al día rápidamente por que vengo cargada con ideas para todas las historias.
Por cierto quiero felicitar al extraordinario trabajo que están haciendo Alina y Lydia con el Club de Fans de ADPI seguid así chicas, y otra cosa mas, en breves os enviare un correo con una sorpresa para el blog.
De momento os dejo el tercer capitulo de esta pequeña historia, ¡disfrutadlo!

22 de Junio- Capitulo 3
Abro los ojos, me noto las piernas entumecidas así que las estiro todo lo que puedo y luego hago un ademán de levantarme, tardo almenos diez minutos en conseguirlo. Cuando por fin estoy en pie me acerco a la ventana, como tengo aire acondicionado siempre la tengo cerrada, cruzo los dedos y pienso "que haga sol, por favor que haga sol" corro las cortinas y ¡si! Hace un sol espléndido.
Me giro sonriente, hasta que veo mi cuarto, la ropa esta por fin en el armario, en la mesilla solo hay un despertador que marca las once y las paredes amarillo palo están totalmente desnudas, "esta tarde pienso darle vida a este sitio" pienso. Pero de momento lo único que hago es salir y dirigirme a la cocina.
Al entrar espero encontrarme a mi madre metiendo bocadillos en la bolsa de playa y el olor a crema protectora impregnando el aire, pero en su lugar solo encuentro una cocina totalmente ordenada y una nota encima de la mesa. Me acerco y la cojo.
"Nora, tu padre y yo nos hemos levantado pronto y al ver el tiempo que hacía hemos decidido ir a la playa a coger sitio y así dejarte dormir, búscanos y si no nos encuentras llámanos al móvil.
Mama"
Me doy la vuelta y me dirijo volando a la habitación de nuevo, abro el armario, y cojo un buen bikini, o al menos uno que me quede mínimamente bien, el rojo. Me lo pongo rápidamente y pienso en ponerme la crema, pero entonces me lo pienso una segunda vez y cojo directamente mis cosas para salir por a puerta principal, ya me pondré crema en la playa.
La playa no está muy lejos, tan solo a unas cuantas calles del apartamento, llego allí en apenas cinco minutos escasos y ya estoy casi sudando, hace un calor de mil demonios, en cuanto llego a la playa abro unos ojos como platos, esta llena, totalmente llena. Me quito las chanclas y camino sobre la arena, quema, y mucho, ¿como puede ser? ¡solo son las once y media!
Camino alrededor de unos veinte minutos y estoy apunto de sacar el móvil cuando veo a mi madre haciéndole mímica a mi padre con tal de señalarle como colocar la sombrilla para que no le de el sol. Me acerco hasta ahí.
-¡Hola cariño!-Exclama mi madre cuando me ve acercaría y dejar caer la bolsa al lado de su toalla. Yo, sin poder articular palabra me quito la camiseta y los shorts a toda prisa.-¿Has dormido bien?
-Muy bien mamá, me voy al agua que no puedo más.
Después de eso salgo corriendo hacia la orilla y hago caso omiso de las exclamaciones de mi madre gritando "¿Te has puesto crema?" Por el camino casi me como una sombrilla y un niño pequeño pero finalmente consigo llegar al mar sin altercados.
Tan pronto como el agua me llega por las rodillas me zambullo de cabeza dejando que el agua recorra todo mi cuerpo y me refresque para después salir de nuevo a la superficie, abro lo ojos que me pican ligeramente pero sin hacer caso ninguno vuelvo a zambullirme en el agua.
Cuando vuelvo a salir me aparto el pelo de la cara hasta que algo me golpea en el omóplato, antes de girarme ya se lo que es, me doy la vuelta y la veo; una pelota blanca, normal, de playa, la cojo.
-¡Hey!-Alzo la vista, a solo unos metros hay un grupo de chicas, son cinco, dos rubias, una pelirroja y dos morenas.-¿Me la pasas?
La chica pelirroja me hace un gesto con las manos mintras me habla. Sin pensarlo le lanzo la bola y la chica la coge en el aire, se va a girar pero se detiene.
-¿Quieres jugar?-Yo miro al grupo, todas me sonríen, la verdad es que parecen ser agradables y teniendo en cuenta que me voy a pasar dos meses en este lugar no me vendría mal tener un grupo de amigas con el que pasar el rato, de modo que me encojo de hombros y digo:
-Claro, ¿a que jugáis?
-A,e,i,o,u, ¿lo conoces?-Es la chica rubia la que me contesta, yo me dedico a asentir y entonces empezamos a jugar.
Es un juego sencillo, los jugadores se disponen formando un círculo y tienen que pasarse la pelota sin que esta caiga al agua nombrando cada una de las vocales en cada golpe, al llegar a la "o" el jugador que golpea tiene que rematar la pelota con la intención de darle a otro jugador.
Primero me dedico a pasar la bola, me toca la "e", la "i" y alguna vez la "a" hasta que la chica morena golpea la bola diciendo "o" y la pelota se dirige a mi, no me queda otro remedio, esta a una altura perfecta, de modo que salto y remato la bola con la base de la palma de la mano mientras digo "u". La pelota sale disparada hasta la cabeza de la chica rubia que por la fuerza del golpe cae al agua.
Corro en su dirección en cuanto saca la cabeza, la agarro del ante brazo para ayudarla a levantarse.
-Lo siento muchísimo-digo-¿estás bien?
-Si, si, no te preocupes, suele pasar.-La rubia me sonríe, tiene los ojos azules celeste, no es que me vayan las chicas, pero la chica es impresionante.
-Creo que deberíamos dejarlo un rato e ir a tomar un poco el Sol.-Dice la pelirroja, todas asienten y yo empiezo a pensar que es ella la que lleva la voz cantante en el grupo.
Todas salimos del agua y cuando voy a desviarme para volver junto a mis padres la pelirroja me detiene.
-Espera, ¿como te llamas?
-Nora.
-¿Quieres venir con nosotras, Nora?
-Claro,-respondo-si me esperáis cojo mi toalla.
Sin esperar me doy la vuelta y corro de esa manera ridícula que se corre cuando se corre por la playa y los pies se hunden en la arena caliente hasta llegar a la sombrilla donde mis padres toman la sombra.
-Papá, mamá, nos vemos en casa a la hora de comer.-Les informo mientras agarro todas mis cosas.
-¿Dónde vas?-Pregunta mi padre por encima del puente de sus viejas gafas de Sol.
-He hecho unas amigas, luego os veo.
Antes de darles tiempo a decir nada más vuelvo al lugar donde estaba el grupo, todas siguen ahí, cambiando el peso de una pierna a otra por que la arena quema. Cuando llego a su altura me sonríen y se giran.
-Por cierto, me llamo Judith.-Dice la pelirroja, luego se gira y me señala a la rubia.-A la que casi le vuelas la cabeza se llama Maite.-Asiento, ruborizándome.-Las otras son Carlota-la otra rubia-, Miriam-morena- y Noelia-también morena.
-No se si podré acordarme de todos dentro de cinco minutos.
-Tómate tu tiempo.-Ambas reímos y nos tumbamos junto a las otras chicas en nuestras respectivas toallas.
La siguiente media hora nos la pasamos jugando a las cartas, una partida tras otra, primero al mentiroso, luego al poker, al black jack, apostando con montoncitos de arena, hasta que finalmente nos hartamos y tiramos las cartas en el centro.
-Y dinos Nora-dice Maite-¿has conocido a algún chico?
-Venga ya Maite-la interrumpe Carlota-lleva aquí cuanto, ¿dos días?
-La verdad es que si que he conocido a uno.-Digo antes de que la conversación siga su curso.
-¡Que rápida!-Exclama Judith.-¡Cuéntanos! ¿Quién es?
-Lo conocí un día en la muralla de la bahía y lo volví a ver ayer en la gasolinera, es muy guapo y por lo poco que he podido hablar con él parece un chico simpático, puede que sea una estupidez pero creo que puede llegar a gustarme aunque dado que no tengo manera de contactar con él lo veo un poco difícil...
-Bueno nunca se sabe-Noelia se encoge de hombros-esto no es muy grande, ¿cómo se llama?
-Se llama...-Voy a acabar la frase cuando lo veo, saliendo del agua, va con otros tres chicos, su bañador es de color azul turquesa y aunque no pueda verlo desde aquí se de sobra que hace juego con sus ojos celestes, se lleva la mano a la cabeza para apartarse el pelo rubio mojado de la frente, tal y como lo veo es la definición personificada de la palabra "sexy".-Ese es.
Todas las chicas se giran a la vez, y las que no necesitan girarse se alzan sobre los codos para ver por encima de las cabezas, apenas han echado una mirada rápida cuando todas se vuelve a girar.
-Adrián-dice Judith, y antes de que pueda preguntarle nada ella continua hablando-el capullo de mi ex novio.