A Dos Pasos del Infierno- Capítulo 7




-¡Detente!-Sandro se puso frente a mí justo antes de que el ángel pudiera atravesarme con su espada. Me di cuenta de que tenía todo el cuerpo en tensión y las manos en un puño, las abrí poco a poco y respiré profundamente.
-¡¿Por qué razón?!-El ángel seguía en guardia con su espada empuñada y listo para atacarme, tenía pensado desenfundar la mía cuando Sandro habló.
-Porque ese demonio es mi esclavo.-Abrí unos ojos como platos mientras observaba como Sandro alzaba la barbilla, como si estuviera desafiando al otro ángel.
-Demuéstralo, hermano.-El hecho de que usara el nombre con el que se denominaban los ángeles unos a otros no disimuló el atrevimiento que cubría su tono de voz.
Sandro se giró y me miró a los ojos, con el mentón alzado, mostrándose superior en todo su arrogante esplendor.
-Arrodíllate.-Dijo, abrí mis ojos aún más que la última vez mientras se me desencajaba la mandíbula.
-No pienso hacerlo…-Le susurré alzando las cejas e indicándole que no iba a dar mi brazo a torcer. Si inclinarse ante un ángel ya era vergonzoso, inclinarse ante Sandro era como rendirse a los pies de un escarabajo.
-Arrodíllate.-Repitió entre dientes y frunciendo el ceño.
-He dicho que no…-Le contesté, firme e impasible.
-Arrodíllate o en cero coma no serás más que mero polvo en el viento.-No sé si fue su tono de voz, su expresión o la cara del otro ángel asomándose por encima del hombro de Sandro lo que me hizo clavar las rodillas en el suelo y agachar la cabeza hasta solo ver las Nike del asqueroso ángel al que deseaba despedazar en pequeños trocitos y dárselos a las ratas de las alcantarillas.
-Está bien.-El ángel psicópata se dio por satisfecho y pude oír cómo se alejaba por la calle asfaltada.
-Puedes quedarte ahí el resto del día si lo deseas, a mí  no me importa.-Tan pronto como lo dijo me puse en pie y le apreté su celestial cuello entre mis dedos.
-Si no fuera porque te necesito para acabar con esta apestosa maldición te juro que ya habría acabado contigo.-Mis ojos relampagueaban de ira y tenía que controlarme para no arrancarle las cuerdas vocales de cuajo.
-No deberías jurar, eso no está bien.-Le solté el cuello y Sandro rompió a carcajadas.-Oh, vamos, ha sido divertido.
Empecé a caminar mientras refunfuñaba por lo bajo y Sandro me seguía riéndose como si fuera a ahogarse, y de verdad deseaba que lo hiciera.
-Bueno-dijo entre una carcajada y otra-¿dónde vamos ahora?
Su pregunta encendió una luz en mi mente y me hizo sonreír sin pensarlo siquiera, me giré y le miré a los ojos, lo que hizo que se callara.
-Ahora me toca elegir.-Me volví de nuevo y eché a correr, tan rápido que ninguno de los miembros de una familia que acababa de doblar la esquina me vio desplegar las alas y alzar el vuelo.
No necesité mirar atrás para saber que Sandro me seguía de cerca. Sobrevolamos el cielo a toda velocidad dejando atrás esa ciudad que yo consideraba horrible y terrorífica para dar paso a la exquisitez de una ciudad que yo consideraba mía.
-¿París?-Sandro examinaba los alrededores con la mirada mientras descendíamos y nos posábamos con suavidad en el suelo de un callejón.
-París.-Afirmé, esta ciudad era diferente, para mí lo tenía todo, era una ciudad espectacular, y además…
-La ciudad del amor, que romántica eres cariño, no tenías porque.-Y además Sandro acababa de fastidiarme el momento. Puse los ojos en blanco y comencé a andar con paso decidido.
-Aún no me has dicho a donde vamos.-Sandro me alcanzó, pero yo no aflojé el paso. Decidí guardarme todas mis malas vibraciones porque sabía que si no acabaría matándole.
-¿Conoces la obra de Fernando Rojas, el español?-Le miré alzando las cejas con un aire repelente a sabiendas de que no lo haría.
-¿La Celestina? Claro.-Me guardé mis miradas repelentes y el comentario que tenía pensado hacer para mí y continué hablando.
-Pues vamos a ver a la mismísima.
-Espera-Sandro me agarró del brazo y yo me detuve para mirarle a la cara.-¿A Celestina? ¿acaso existió de verdad?
-¡Pues claro que existió!-Contesté mientras me deshacía de su atadura y reemprendía la caminata.- Aunque Celestina no era como la describía Rojas, unió a aquellos dos jóvenes con propósitos aun más oscuros de lo que la gente cree.
-Entonces, estás insinuando, ¿que Celestina es un demonio?-Sandro parecía haberse quedado de piedra.
-Y no uno cualquiera, si no un demonio mayor.
-Vaya... ¿y a que vino la obra?
-Ah, mera publicidad, se aburría y se dedicaba a darse a conocer, hasta que encontró la magia negra.-La expresión de mi vinculante osciló entre la sorpresa, el terror y el nerviosismo, ya había caído en la cuenta de por que íbamos a visitarla.
Tardé alrededor de una hora en recordar donde estaba exactamente la casa de Celestina, hasta que después de varias vueltas dimos con el enorme edificio. Llamé a la puerta y a continuación miré a Sandro de soslayo,mas frotaba las manos de forma frenética.
-No tienes por que entrar si tienes miedo.-Le dije, desafiante, él se enderezó y me miró serio.
-No te daré esa satisfacción.-Sonrió y yo hice lo mismo en dirección a la puerta, que comenzaba a abrirse, no sabía lo que le esperaba.
La puerta se abrió del todo, pero no había nadie tras ella, solo un largo pasillo, lleno de enorme cuadros del renacimiento y diferentes esculturas en las que no demoré mi mirada, al fondo había una puerta de madera, empecé a caminar en su dirección.
-Mmm... Carina, no deberíamos esperar aquí.-Me detuve, estos ángeles... Observé a Sandro por encima de mi hombro con una sonrisa divertida.
-No te va a pasar nada, lo prometo.-En cuanto avanzó un par de pasos retomé el camino hasta que ambos estuvimos delante de la enorme puerta de caoba. Alcé una mano para abriría y penetramos en la estancia.
En cuanto Sandro puso un pie en la sala cinco espadas demoníacas le apuntaban al cuello, sin que él pudiera hacer nada, ni siquiera pestañear, sin poder evitarlo solté una carcajada.
-Fallo mío.-Aseguré mientras continuaba riendo. Sandro intentó avanzar hacia mi, pero fue en vano.
-¿Quienes sois, que habéis venido a hacer aquí? y, ¿como explicas muchacha viajar con un ángel?-Alcé la vista para observar a la mujer que tenía ante mí, su piel blanca estaba arrugada, dando a su vez una sensación de perfección, sus ojos, azules y fríos como el hielo denotaban una gran masa de sabiduría la par que de maldad, y todo su cuerpo estaba cubierto por una capa negra que escondía su frágil y delicada figura, pese a que Celestina era de todo menos delicada y frágil. Me incliné levemente.
-Este ángel- puse voz de asco al pronunciar la palabra-y yo estamos malditos, señora.-Celestina alzó una ceja.
-Y eso a mí me incumbe por que...
-Por que según tengo entendido este ángel tiene influencias allí arriba.-No necesité girados para adivinar que Sandro estaría alzando las cejas y deseando desnucarme.
-Dame una razón para no matador ahora mismo, en ese caso.
-Oh, genial.-Pude oír como susurraba Sandro a mis espaldas.
-Pues por que si le matáis, moriré yo con él-en el rostro de Celestina apareció una mirada de indiferencia, como si no le importase lo más mínimo-y tengo entendido que ahora mismo, en pleno apogeo de la guerra, no podemos permitirnos ni una sola baja.-Alcé una ceja, para hacerle ver que sabía de lo que hablaba.
-Soltadle.-Fue lo único que dijo, los guardianes liberaron a Sandro, quien se llevó instintivamente las manos al cuello. Celestina hizo un gesto con la mano para que nos dejasen a solas y a continuación se sentó en una silla que había tras una enorme mesa blanca y dorada.
-Decidme en que puedo ayudaros, y sed breves, no tengo todo el día.
-Solo necesitamos algo de información acerca de nuestra maldición, algo que nos ayude a contrarrestarla mientras no encontramos a su autor.-Dije, con tono firme, ya que Sandro seguía negándose a hablar.
La demonio se frotó las sienes con los dedos índices de sus arrugadas manos mientras inspiraba profundamente. Finalmente se levantó y se acercó a nosotros.
-Sentaos sobre la alfombra, uno en frente del otro.-Yo obedecí de inmediato, pero Sandro pareció tener un arrebato de estupidez y permaneció de pie, Celestina se le encaró-Siéntate antes de que cambie de opinión muchacho.
Antes esto y mi mirada asesina Sandro se sentó frente a mí en la posición del indio, pero no le quitó los ojos de encima a la demonio mayor.
-Cogeos de las manos y cerrad los ojos.-Yo lo hice de inmediato, y en cuanto agarré la mano de Sandro un escalofrío me recorrió la nuca, pero no le di importancia, con nuestras manos unidas casi parecía que había armonía a nuestro alrededor, o a lo mejor solo eran imaginaciones mías.
-Concentraos.-Decía Celestina, por lo que pude adivinar que Sandro si había obedecido esta vez. En ese momento la bruja comenzó a emitir sonidos extraños y yo empecé a sentir que una parte de mi energía comenzaba a abandonar mi cuerpo, después parecía como si la sala se moviera mientras permanecíamos quietos y que poco a poco ésta se iba haciendo pedazos mientras nosotros permanecíamos suspendidos en el aire. Finalmente Celestina emitió un grito agudo que puso fin a la alucinación.
Abrí los ojos, todo estaba como lo habíamos dejado, y la expresión de Celestina expresaba aburrimiento, yo estaba exaltada, y Sandro, simplemente algo sorprendido.
-Ambos tenéis energía blanca para dar y tomar.-Dijo, sin añadir nada más, dándole importancia pero sin sentir un gran interés por el tema.
-Eso ya lo sabíamos.-Sandro por fin se había dignado a hablar, y no con un tono muy respetuoso por así decirlo, algo muy valeroso por su parte teniendo en cuenta que podían acabar con el solo pronunciando una palabra.
-¿Acaso sabes lo que eso significa pequeño y arrogante angelito?-Sandro no respondió, simplemente alzó el mentón con aire orgulloso, yo bufé in tentando hacerle ver que no era momento de hacerse el gallito. Celestina continuó:
-Significa que vas a tener que usar tus influencias, pequeño, ya que quien os ha maldecido no ha sido, ni más ni menos, que un ángel.

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3 comentarios:

  1. OMG!! un ángel? pero que no se supone que los ángeles son buenos, quien habra sido? ahhhh, publica pronto, cuidate, besos, adios :]

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  2. ¡¿que los ha maldecido un ángel?! ¡Yo estaba segura de que había sido un demonio! sube más cuando puedas, Lau, me está encantando =)

    un beso!

    http://plumasdetinta.blogspot.com

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  3. gracias por avisarme!!!
    omg! hay que ver quee stos angelitos!! xD me ha encantado cuando le ha tocado arrodillarse!
    team sandro!!! xD

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